Un siniestro de automóvil es uno de los objetos de datos más complicados que existen en el seguro. Mezcla datos personales de dos conductores que no se conocen, datos de contrato de dos aseguradoras que compiten, fotografías que hizo uno y que interesan al otro, un presupuesto de un taller, un informe de un perito y, cuando hay lesionados, datos de salud, que son categoría especial. Y todos esos datos tienen que circular entre actores con intereses distintos para que el siniestro se resuelva.
La forma tradicional de gestionar eso ha sido el reenvío: el parte se manda por correo, se copia al taller, se adjunta al perito, se sube a la plataforma de la compañía. Cada reenvío es una copia sin control, y cada copia es un problema de protección de datos esperando a ocurrir.
Tres preguntas que un expediente tiene que responder
¿De quién es cada dato? No del expediente, de cada dato. Los datos del conductor A son de A. Los de B son de B. Las circunstancias y el croquis son conjuntos, porque los firman los dos. Las fotografías son de quien las aporta. La póliza y la cobertura, de la aseguradora y del tomador. El presupuesto y la factura, del taller. El informe de valoración, del perito o de quien lo encarga. Y los datos de salud, del interesado, con un régimen aparte.
¿Quién puede ver cada dato? La respuesta por defecto tiene que ser nadie. El acceso es una concesión explícita, a nivel de segmento y no de expediente, que da quien aporta la información y las partes del expediente. Un taller ve lo que ha aportado y la referencia; no ve los datos del conductor contrario porque no los necesita.
¿Quién vio qué y cuándo? Cada consentimiento, cada acceso, cada entrega y cada denegación tienen que quedar en un registro que no se pueda modificar, con fecha, solicitante y autorizador. Cuando alguien pregunta, y alguien acaba preguntando, la respuesta ya está escrita.
Titular y aportador no son lo mismo
Hay una distinción que la mayoría de sistemas no hacen y que lo cambia todo: quien sube un dato no es necesariamente su titular. Un gestor de flota puede adjuntar la factura del taller; la factura sigue siendo del taller. Un conductor puede subir la fotografía del permiso de circulación del contrario; los datos siguen siendo del contrario. Si el sistema confunde aportador con titular, el gestor de flota acaba siendo dueño de datos que no le corresponden, y el modelo de permisos deja de significar nada.
En Acciparte, el titular de cada segmento y quien lo aportó son dos campos distintos, y el motor de permisos los trata como tales.
Los datos de salud, aparte
Cuando hay lesionados, aparecen datos de salud: la lesión, el centro al que acudió, el informe médico. Son categoría especial del artículo 9 del RGPD y no pueden tratarse como el resto del expediente. La solución no es protegerlos más dentro del mismo circuito; es sacarlos del circuito. En Acciparte los segmentos de categoría especial se aíslan del resto del expediente, nunca entran en permisos por política y solo circulan con consentimiento explícito del interesado, caso a caso. Un despliegue puede, además, limitarse a daños materiales y dejar los datos de salud fuera por completo.
Quién es responsable y quién encargado
En un despliegue B2B, la empresa que contrata (la flota, el concesionario, la correduría) es la responsable del tratamiento y Acciparte es la encargada, con contrato firmado antes de activar el servicio. Los terceros que se incorporan al expediente, taller, perito, clínica o gestor externo, aceptan en su alta condiciones con limitación de finalidad, deber de confidencialidad y prohibición de uso comercial de los datos. Es un vínculo contractual pequeño, pero es el que permite que un actor que no es cliente de nadie pueda aportar documentación con garantías.
Por qué esto no es solo cumplimiento
Un modelo de gobierno del dato así no se construye para pasar una auditoría. Se construye porque es lo que permite que actores con intereses distintos, y a veces contrapuestos, compartan el mismo expediente. La aseguradora del contrario, el taller del concesionario y la correduría de la flota pueden trabajar sobre el mismo siniestro precisamente porque ninguno ve más de lo que le corresponde. La neutralidad de la infraestructura es una consecuencia del modelo de permisos, no una declaración de intenciones.
El detalle del modelo, los roles y la infraestructura está en la página de seguridad y gobierno del dato.
Este artículo describe el diseño de Acciparte y no constituye asesoramiento jurídico sobre protección de datos.